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Parashat HaShavua: “Lej Leja”



(Genesis caps. 12:1 -17:27)
 
“Tu, HaShem, elegiste a Abram y lo sacaste de Ur en Caldea. Le conferiste el nombre de Abraham y comprobaste la sinceridad de su corazón...” (Libro de Nejemia, Cap.9. Ritual de Oraciones, plegaria matutina) Hoy nos enfrentamos al mundo creado por D´s otras diez generaciones después de Noaj. El episodio del diluvio ha quedado atrás. La vida continúa. Y la vida significa acción, movimiento.

La vida, para el mundo Bíblico, es una elección permanente... El libro de Nejemia -que pertenece a la ultima sección de nuestro Tanaj- es decir a los “Ketubim”(Hagiografos), recoge en sencillas y demostrativas palabras la elección por parte de D´s Creador, de un hombre, que será a la postre, el padre de una gran Nación: Abraham y el Pueblo judío, respectivamente. Junto a el se desarrollara el devenir histórico de una realidad, que por el momento tiene mas de promesas que de hechos -si lo vemos aisladamente-; pero que en el escenario diario del hacer y del pensar, son ideales que se abrazan para ser transferidos y perpetuados. Abraham representa ese instante de la historia, donde no todo esta “perdido”, y donde la dignidad de la vida, esta siendo puesta a prueba, ya no del “agua”. Ahora es tiempo del “fuego”.

Nuestro patriarca es rescatado milagrosamente de la “boca del fuego” en Ur, ciudad de Caldea, por medio de D´s. “Ur” no es ni mas ni menos que: “Fuego” en idioma arameo. Abraham fue sentenciado a morir quemado vivo en la hoguera, por enfrentarse a un Rey, que la historia reconoce como Nimrod. La discusión con el monarca no era nada pueril: mientras Nimrod se auto nombraba como Dios, Abraham se cuestionaba acerca de la “conducción del Universo”. ¡Que curioso y a la vez que trágico! La soberbia y la omnipotencia del hombre, generadora de la mas cruel intolerancia, se confrontaba con aquel cuya humilde y sincera humanidad, lo llevaba a reflexionar acerca del mundo, sus moviles y sus finalidades: en una palabra, arribar a la verdad -EMET- que como sostiene el libro de los Salmos: “meerets titsmaj”, de “la tierra florecerá”.
 
Abraham quería compartir esa Verdad. Nimrod prefería incinerarla... Nuestra parasha se denomina “lej leja”. “Lej” significa: “Vete”. “Leja”: Para ti. Así se dirige D´s a este hombre. Le pide movimiento, acción. Aquí comienza el camino. Como diría el poeta: “Caminante no hay caminos, se hace camino al andar...” Abraham comienza a caminar, a transitar la senda que recorre todo ser humano, que es llamado por la literatura del midrash como “HOLEJ”: “el que camina”, en un constante ir y venir por la vida, ascendiendo o descendiendo, pero siempre en movimiento. Notemos que los Ángeles servidores de D´s, son calificados como “OMDIM”, que quiere decir: parados, estáticos...No somos ángeles, mientras tenemos vida... Pero ese caminar no es sin un rumbo fijo, sin una meta clara. Es mas bien un “encaminarse”.

La devoción, la fe, la ilusión por un lado. El temor, la desazón, las crisis recurrentes por el otro. Y por sobre todo una actitud que aflora, que crece: “umatsata Eterno lebabo neeman lefaneja”, así como lo expresa Nejemia: “y comprobaste la sinceridad de su corazón...” Allí radicara el merito (ZEJUT) de nuestro patriarca Abraham. La fidelidad, la transparencia de su pensamiento reflejada en la acción, le confieren a lo largo del relato bíblico una “nueva identidad”, un nuevo nombre, haciendo nacer en el un nuevo ser: al salir era tan solo ABRAM. El y sus interrogantes. El y sus dudas. El y la intolerancia de reyes y hombres.

Al llegar es ABRAHAM -UN PADRE DE MULTITUDES... Pero volvamos un instante al “camino”. LEJ, vete; LEJA, para ti. Dos palabras, una idea. En hebreo 4 letras idénticas. Como insinuándonos, que cuando HEMOS DECIDIDO EMPRENDER UN CAMINO QUE HEMOS ELEGIDO NOSOTROS Y NO NOS HA SIDO IMPUESTO, ENTONCES EL “IRSE” ES IDENTICO A: “PARA NOSOTROS” (es decir: nuestro propio bien). Y recurramos una vez más a la sabiduría de nuestros maestros, para comprender tamaño mensaje. El Rabino Shimshon Rafael Hirsh, en su comentario al libro de Genesis (Cap. 12:1 y ss.), nos ensena que: “Lej leja”: Vete para ti y en soledad! Ve en tu propio camino”. Para ello debera abandonar su tierra -espacio donde desarrollo su nacionalidad-, su ciudad natal -cuna de su infancia y por ultimo su “casa paterna”, aquel entorno casi mágico donde florece la individualidad del ser, comenta Hirsh. Y continua el autor diciendo: “Y todo esto para recordarnos cuan importante resultan ser todos estos factores en el pensamiento judío. No es por desprecio a la patria que se le exige a Abraham que obre así, en momento de fundar la nación judía. Al contrario: la valoración de estos fundamentos testimonian la grandeza de la prueba. La soledad que le es “impuesta” a Abraham, lo puso a el en una absoluta contradicción con su época, donde la concentración del poder era el espíritu reinante y no la valoración del individuo.

Así se transformo el ser humano en un instrumento, en un “ladrillo” del fantástico edificio imaginario del valor humano. Aunque -reconoce Hirsh- es deber del grupo representar los intereses mas elevados del individuo. Y en verdad, este supuesto es sostenido por el judaísmo que sobrevalora también lo grupal, lo comunitario, y prohíbe terminantemente “separarse de la comunidad”. Empero, en el “Bereshit” -Genesis- del Judaísmo fue dicho: “Lej Leja”, vete tu mismo, y este es el valor mas elevado aun. Nadie puede decir: Yo soy un hombre justo y recto de acuerdo a lo que indica la moda. TODO SER HUMANO ES RESPONSABLE POR SI MISMO CON RESPECTO A D´S. Y DE SER NECESARIO, Y LOS OBJETIVOS Y MEDIOS DE LA MAYORIA NO SON EMET -VERDADEROS, GENUINOS, ENTONCES SIRVE A D´S TU SOLO, EN SOLEDAD!! Y termina el autor con una frase conmovedora: “¡COMO PUDIMOS SUBSISTIR, Y COMO PODREMOS SOBREVIVIR, DE NO HABER HEREDADO DE ABRAHAM NUESTRO PATRIARCA, LA FORTALEZA Y LA VALENTIA -EN NUESTRO CORAZON- DE EXISTIR EN MINORIA!!”.

Nosotros, como sus herederos, como pueblo de Israel, también en nuestras vidas, CADA DIA, nuestro propio “LEJ LEJA”. Pues el “Vete para ti” representa la acción, pero por sobre todo una ELECCION: de una idea, de un compromiso, de una fe, de una Tierra...Y el verbo elegir. Sera aquel que debamos conjugar en todos los tiempos y en todos los idiomas, pues es y sera la base de una digna existencia. Para caminar es preciso CRECER. CRECER NO ES TAN SOLO PARA NINOS... ¿O SI?

Cortesia: Masuah
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